La Feria de Albacete ya ha comenzado. Todo un año esperando a que llegue la fiesta mayor de la capital albaceteña ha merecido la pena. Y esas ganas e ilusión quedaron patentes ayer en el acontecimiento que supone cada año el motor de arranque de tan ansiados festejos: la tradicional cabalgata. Los ciudadanos se echaron a las calles, pudiendo contarse por miles, para ver el desfile de las carrozas realizadas por el pueblo para disfrute de los propios participantes así como de los visitantes. La algarabía de los niños, y no tan niños, llenaba cada rincón y daba la vuelta a cada esquina de las vías por las que discurrió este característico desfile. Las temáticas de las carrozas, el esfuerzo de los componentes de asociaciones y peñas, los niños repartiendo caramelos y el ritmo de los instrumentos consiguieron que aunque hubiera menos recursos para este año la cabalgata fue más lucida si cabe.
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