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viernes, 11 de enero de 2013

Ignacio Villa se gana el sueldo: la audiencia de CMT se desangra


eldigitalcastillalamancha.es
No afecto a los drásticos recortes autonómicos actuales, y beneficiario de una de las nóminas públicas más elevadas de la región -posiblemente la mayor-, el director general de RTVCM, Ignacio Villa, sigue despidiendo, entre otros, a la audiencia de la televisión autonómica a marchas forzadas. Los datos de Barlovento Comunicación correspondientes a 2012 son tozudos y no dejan lugar a dudas de la debacle que sufre Castilla-La Mancha Televisión. Finalizó el año con una cuota de pantalla que cayó hasta el 4,3 por ciento, un porcentaje que sitúa a la cadena a la cola de los canales autonómicos. Como broche navideño al fin de año, apenas 14.000 castellano-manchegos siguieron las 12 campanadas en CMT, el 2,1% de audiencia, un porcentaje bastante inferior al cosechado por otras cadenas en esta tierra a la hora de tomar las uvas. La negativa evolución de su audiencia es consecuencia de una gestión deficiente, erráticos objetivos, y de los continuos cambios en su programación y de profesionales. Una delirante situación que, desde hace tiempo, viene haciendo mella en la cuota de pantalla de la autonómica. La audiencia no hace más que disminuir cada mes, pero eso parece no preocupar a tan versado gestor.

Por si fuera poco, la cada vez mayor exigencia del Gobierno de Castilla-la Mancha por reducir gastos y cumplir con los objetivos de déficit marcados, junto a los pobres ingresos publicitarios de la cadena, hace prácticamente inviable la actual propuesta de nuestra televisión autonómica. Abocado a la espera de comprador, el objetivo de Villa es el de situar a CMT en la senda de Telemadrid siguiendo las instrucciones de su jefa. El consejo de administración de la autonómica madrileña acaba de aprobar la supresión de más de 800 puestos de trabajo, además de externalizar la mayoría de su programación salvo, naturalmente, los servicios informativos. En estas anda el director general de CMT. Ajeno a las veleidades de la audiencia, que para eso no le pagan, el eminente administrador está mucho más pendiente ahora, como los vendedores de casas antiguas, de ofrecer la suya en ruinas y cuantos menos inquilinos mejor. Es lo que reclaman los compradores que ya sobrevuelan por Santa María de Benquerencia.

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