Acompañado por el aquel entonces primer ministro de Defensa de la era Zapatero, José Bono, el fallecido presidente de Venezuela, Hugo Chávez, fue recibido con honores de jefe de Estado en la Academia de Infantería de Toledo, ciudad que visitó el 23 de noviembre de 2004 y recorrió saludando a numerosos compatriotas antes de ser recibido por el presidente de Castilla-La Mancha en aquel momento, José María Barreda.
Chávez llegó a la Academia de Infantería toledana en un helicóptero «Superpuma» del 402 escuadrón del Ejército del Aire, que aterrizó frente a la fachada principal de la institución castrense. Allí le esperaba Bono, que solo llevaba unos meses en el cargo de ministro de Defensa, y que le obsequió con una espada de acero toledano réplica de la que poseyó el emperador Carlos V. En la plaza de armas, Hugo Chávez escuchó con la mano derecha sobre el corazón, subido en un podio, el himno de Venezuela, y después pasó revista a las tropas.
Chávez se declaró «feliz» de estar en Toledo, una ciudad con «olor a historia, a gloria y a grandeza» donde «se respira leyenda de soldados», por lo que dijo sentirse «como pez en el agua» porque «yo estoy de presidente, pero soy un soldado». Chávez pasó algo más de dos horas en Toledo.
Siempre acompañado por Bono, Chávez se dirigió después a la sede del Gobierno de Castilla-La Mancha, donde le recibió José MaríaBarreda, quien le obsequió con una escribanía de cerámica talaverana y un ejemplar de «Don Quijote de la Mancha» en la edición de Francisco Rico. «¡Qué tremendo regalo!», manifestó. También recibió de Barreda una navaja de Albacete que, junto a la espada de Bono, hicieron, -dijo- «que me vaya bien armado de Toledo».
Chávez y Bono se dirigieron luego a pie a la catedral primada, en un recorrido donde el presidente de Venezuela hizo gala de su enorme espontaneidad fotografiándose con turistas japoneses, nicaragüenses, chilenos e incluso con varios venezolanos. Con todos conversó y a todos les presentó al ministro de Defensa español, quien comentó que «es la primera vez que un presidente extranjero me presenta en mi propia tierra». En la misma catedral fue recibido por el alcalde de la ciudad, José Manuel Molina, con quien visitó la Sacristía, que guarda varias pinturas del Greco, entre ellas «El Expolio».

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