Escudarse en un funcionario para justificar una mala gestión política, como hizo el miércoles públicamente el secretario provincial del PSOE de Toledo, Álvaro Gutiérrez, a propósito del escándalo socialista de las compras irregulares en la Diputación, no parece la mejor manera de afrontar las responsabilidades institucionales de los cargos públicos ni de asumir los errores que les puedan corresponder. Incluso si se tratara del error de un funcionario, el asunto tiene la suficiente enjundia como para que el órgano político en cuestión, en este caso el anterior equipo de gobierno socialista de la Diputación toledana, asuma su responsabilidad de gestionar y controlar con valentía y honestidad y no intente echar balones fuera para cortar la cadena de culpabilidades por el eslabón más débil, que es el trabajador. Esconderse detrás de un funcionario es lo más fácil y socorrido, pero también la actitud menos honorable para un cargo político que es, en última instancia, el que tiene la decisión final en los ámbitos de su competencia.
Esta es de forma sintética la idea que este jueves circulaba en el ambiente laboral de la Diputación tras conocerse el contenido de la comparecencia de Álvaro Gutiérrez, centrada en responsabilizar a un funcionario de unas compras irregulares y escandalosas que, después de todo, puede y debe controlar una autoridad política que en este caso falló de forma estrepitosa. Y esa es la responsabilidad que ni Álvaro Gutiérrez, exvicepresidente socialista de la Diputación, ni el entonces diputado provincial encargado de las compras, José Gutiérrez, quieren asumir como propias pese al evidente despilfarro del dinero público propiciado bajo su mando en la institución provincial cuando el presidente era José Manuel Tofiño.Evidentemente, este caso ocupa desde el miércoles las conversaciones en los ámbitos políticos, sindicales y laborales de la Diputación, y también fuera de ella, y EL DIGITAL ha podido constatar este jueves una fuerte perplejidad por la actitud acusatoria del PSOE hacia un trabajador, intentando inútilmente quitarse de en medio en el escándalo, además de una sorda indignación entre los funcionarios que probablemente tenga repercusiones y termine volviéndose en contra de los dirigentes socialistas. "Les va a salir caro", explicaban algunas fuentes ayer a nuestro periódico al pulsar el mal ambiente con el PSOE que este asunto ha provocado. En determinados sectores ayer no salían de su asombro.En esta línea, y al margen de otras posibles consecuencias, no se descarta que en los próximos días pueda tomarse alguna decisión en los ámbitos de la Junta de Personal de la Diputación para afear la conducta socialista en este caso y defender al funcionario acusado, que además goza de una muy buena valoración personal y profesional entre muchos compañeros. Se habla de la posibilidad de elaborar algún documento interno de respuesta o reproche al PSOE y de constatar desde los representantes sindicales su rechazo al comportamiento que ha tenido en este asunto la dirección socialista de Toledo.
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